+15 LETTERA AL TERMINE DEL PELLEGRINAGGIO

LETTERA ALLA FINE DEL PELLEGRINAGGIO DA DURÁN A MANAUS (da don Luigi ed don Evaristo a don Ruggero)

La vita non appartiene a noi: la riceviamo e la doniamo (don Ruggero Ruvoletto)

La vida no es nuestra: la recibimos y la entregamos (padre Rogerio Ruvoletto)

 

(antes en espanol, piú sotto in italiano)

CARTA A MONSENOR ANIBAL, A LOS SACERDOTES, RELIGIOSAS Y LAICOS DE LA DIOCESIS DE SAN JACINTO, DE PARTE DEL PADRECITO JUAN PABLO ASSISO

Querido padre obispo Anibal, queridos amigos y hermanos sacerdotes, queridos amigos ecuatorianos.

Casi se acaba mi peregrinación desde Durán hasta Manaus, surcando en vários barcos lós rios Napo y Amazonas. Ya He llegado a La ciudad de Manaus, ya me He quedado en oración en La casa parroquial donde el 19 de septiembre de 2009 (mientras yo ya estaba en el ecuador, trabajando como misionero en la arquidiócesis de Quito) fue asesinado mi amigo padre Ruggero Ruvoletto, sacerdote misionero de la diócesis de Padua.

En aquel entonces me comprometí, si Dios me concedía la gracia de salir vivo de la misión en Ecuador, a volver a Itália pasando por Manaus, para rendirle homenaje a él. Así que casi estoy acabando esta peregrinación, en la que muchos de ustedes me han acompanado con su oración y siguiendo el sitio web www.quitoccoilcielo.com o el Facebook Juan Pablo Assiso, donde puse muchas fotos y mis reflexiones escritas durante este largo viaje. No ha pasado ni un día en el que me haya olvidado de mi parroquia, de lós amigos y parroquianos del Arbolito, de lós sacerdotes de la diócesis de San Jacinto y de Padua, de las hermanas, de mi obispo. Pero, en muchos lugares del Amazonía no había Internet e igualmente me he esforzado de no molestarlos demasiado, de no entrar todos los dias en los grupos de WhatsApp, sino de confiar en la amistad de las personas que por muchos anos me han acompanado y que todos lós dias me han custodiado con su oración.

Sin embargo, en estos 40 días de viaje em barco, acompanado todos lós dias por la lectura de lós Hechos de lós Apostoles, me He sentido como San Pablo em sus viajes. Es claro que se trataba de viajes apostólicos, que él anunciaba el evangelio, que él en estos viajes arriesgó y finalmente entregó su vida para Cristo y el evangelio. Para mi em cambio se há tratado de un paseo por lós rios amazônicos, de un viaje en el que pude conocer cuantos es maravillosa la creación de Dios y multifacética la iglesia de Cristo, de una peregrinación en La que fui acompanado por unos sacerdotes misioneros de Padua que han entregado su vida en La misión (padre Luis Vaccari fallecido en um accidente de carretera en Quito en El 1998, padre Evaristo Mercurio fallecido en una creciente en Esmeraldas em 1999, padre Ruggero Ruvoletto asesinado en Manaus en 2009). Yo en cambio estoy con vida. Pero He pensado: Qué significa salir vivo de Ecuador? Quién tiene más vida: quién La guarda para si mismo o quién la pierde y la entrega toda? No es verdad que cada misionero tiene que ofrecer su vida para la misión? Tiene que entregarla, donarla, sacrificarla para Cristo y su evangelio? Ojalá cada sacerdote, cada misionero sea dispuesto a entregarla totalmente. En cada misa celebrada los sacerdotes repetimos: Este es mi cuerpo que se entrega para ustedes. También padre Ruggero repitió estas palabras en su ultima Eucaristía antes de morir: Isto é o meu corpo que se entregue para vos. Que Dios me y nos conceda La gracia (en los momentos de nuestra vida y en El momento de nuestra muerte) de entregarnos como Cristo, así como lo celebramos en La Eucaristía.

Há sido un viaje muy largo. Em más de 3000 km he visto tanta água, muchos peces, pero pocos pescadores. Y lós pocos pescadores a veces, como lós Apostoles, no pescan nada. Algunos pescadores (sacerdotes) están contentos o decepcionados, dependiendo de cuantos pescados haya en la red. Tengo que pedir perdón porque muchas veces he medido mi alegría contando cuántos cristianos hay en La iglesia. Le pido al Senor poder encontrar mi alegria no contando cuántos pescados haya en la red, sino simplemente por estar pescando junto con Él.

Este viaje ló pude realizar durante todo El tiempo Pascual, saliendo desde Durán en el domingo de La Misericordia, antes conocido como Dominica in albis depositis, porque lós recién bautizados deponían las albas recibidas y vestidas durante La Vigilia Pascual. Yo tuve La dicha de recibir esta Alba el 23 de marzo de 2014, cuando monsenor Anibal, junto con monsenor Arregui, monsenor Nuncio Apostólico y muchos de ustedes sacerdotes, bendijeron La nueva Parroquia de Nuestra Senora Del Perpetuo Socorro y me eligieron como su primer parroco. Esta Alba La dejé al padre Mattia Bezze, para empezar un nuevo camino.

Para mi fue un orgullo trabajar con ustedes, aunque un italiano nunca se convierte en ecuatoriano. Sin embargo, esto fue una riqueza: por un lado pude llevar y compartir algunos tesoros desde Italia, por otro lado pude recibir todos lós muchos tesoros que tiene La cultura, La tradición, La Fe de lós ecuatorianos. Ahora se me pide llevarlos a Italia, en La diócesis de Padua, para enriquecer mi tierra, mi gente, mi futura parroquia, para darles nueva vitalidad, nuevos impulsos, nueva energia, ya que La Fe en Italia está pasando por momentos muy bajos y críticos.

Llegué al Ecuador con 40 anos y salgo con la edad de 51. He crecido, he maturado, aunque tengo algunos rasgos de nino travieso o de Piter Pan, como algunos dicen. Salgo más contento de la vida, más contento por el Don de La Fe recibido por mi família y por La iglesia de Padua, más contento porque esta Fe há sido enriquecida y fortalecida aqui por todos lós ecuatorianos que he conocido. Salgo de este país más contento de ser sacerdote: aqui He experimentado La belleza de ser sacerdote, quizás en Itália no sea ló mismo, pero Cristo nos há invitado a sembrar siempre, de toda forma, em cualquier situación, aunque no se vean pronto lós frutos de nuestra fatiga. Aquí en ecuador tuve La dicha de sembrar poco y recoger mucho, porque esta es tierra buena, tierra fértil, tierra sagrada.

Ecuador es una tierra maravillosa. En este viaje He llegado hasta lós últimos rincones y más allá. He tocado las ciudades de Ibarra, Quito, Papallacta, Tena, Coca (desde aquí dejando las carreteras y surcando el rio Napo), Tiputini, Nuevo Rocafuerte (en Ecuador), Cabo Pantoja, Santa Clotilde, Iquitos (desde aquí surcando el grande Río Amazonas), Pebas, Santa Rosa (en Perú), Leticia (en Colombia) y (entrando en Brasil) Tabatinga, São Paulo de Olivença, Tefé, Coarí, Manacupuru, Manaus. Poco dias antes de Pentecostés llegué en la ciudad capital Del Amazonas, en La que padre Ruggero entregó su vida: fue matado en La casa parroquial, arrodillado a lado de su cama, con un disparo en La cabeza, hecho por una persona desconocida, quizás un joven mismo que El había ayudado. He rezado en este lugar: He dado gloria a Dios por su vida y su entrega, He agradecido a Dios por mi vida, mi misión, por las personas que en estos anos puso a mi lado, Le He confiado La iglesia Del Perpetuo Socorro, de San Jacinto, Del Ecuador, de Italia, de Padua, de mi futura (y aun desconocida) comunidad parroquial. Dios es grande y podemos confiar en Él, aunque no todos sus planes lós entendemos. Sentí que La sangre de padre Ruggero es El mismo fuego de Pentecostés que tiene que invadir mi vida y darme todavia fortaleza para mi nueva misión. La sangre de lós mártires es La linfa Del Espiritu Santo que alimenta y fortalece La Iglesia.

Me despido de ustedes, amigos queridos. Nunca nos olvidemos lós unos de lós otros, pero, hasta cuando estemos Delante Del sagrario a La presencia de Jesús, siempre estamos unidos en un solo Cuerpo, en su Cuerpo. Yo no me olvido de ustedes y lós espero en Italia. Las puertas de La casa de mi família (y a futuro de mi casa parroquial) están abiertas para recibirlos, ya que muchas veces He aprovechado de su hospitalidad y generosidad. Cuando vengan a Itália, siéntanse en su casa. Desde Padua se puede visitar comodamente las ciudades de Venecia, Milán,Verona y las esplendidas montanas Dolomitas. Será un gusto para mí acompanarlos.

Si Dios quiere, acompanado por La Virgen María que enfrentó un viaje largo e incómodo para visitar y servir a su prima Isabel, justo manana 31 de mayo volveré a Italia y empezaré una vida nueva, porque por las riquezas que recibí de ustedes ya no soy El mismo Juan Pablo que hace diez anos llegó al Ecuador. Dios lês pague!

Todos unidos en Cristo,

 

Padrecito Juan Pablo Assiso

giampya@libero.it

WWW.quitoccoilcielo.com

Facebook: Juan Pablo Assiso

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La vita non appartiene a noi: la riceviamo e la doniamo (don Ruggero Ruvoletto)

LETTERA A DON CLAUDIO, VESCOVO DI PADOVA, A DON GAETANO, AI CONFRATELLI SACERDOTI DELLA DIOCESI DI PADOVA ED A TUTTI I MIEI AMICI

 

Caro don Claudio Vescovo, cari confratelli preti, cari amici ecuatoriani e padovani

Il mio pellegrinaggio da Durán (Ecuador) a Manaus (Brasile), iniziato il 9 aprile il giorno dopo il saluto nella parrocchia dell Arbolito di Durán in Ecuador, si è quasi concluso, navigando in diverse imbarcazioni sul fiume Napo e Rio delle Amazzoni. Sono arrivato alla città di Manaus ed ho onorato la memoria di don Ruggero, pregando nella canonica dove il 19 settembre 2009 (mentre io ero già in Ecuador, a lavorare come missionario a Carcelén Bajo, nella cittá di Quito) è stato assassinato.

In quel giorno mi ero ripromesso, se Dio mi avesse dato la grazia di portare a termine la missione in Ecuador, di tornare in Italia attraverso Manaus, per rendere omaggio a don Ruggero. Così sto quasi finendo questo pellegrinaggio, in cui molti di voi mi hanno accompagnato con la loro preghiera e seguendo il sito web www.quitoccoilcielo.com o in Facebook Juan Pablo Assiso, dove ho messo molte immagini e le mie riflessioni scritte nel corso di questo lungo viaggio. Non c é stato un giorno in cui ho dimenticato la mia parrocchia, gli amici e parrocchiani di Arbolito, i sacerdoti delle diocesi di San Jacinto e Padova, le religiose, i miei due vescovi. Anche se in molte parti del Rio delle Amazzoni non c’era Internet, molte persone mi hanno accompagnato e seguito soprattutto con la loro preghiera.

Tuttavia, in questi 40 giorni di viaggio in barca, la quotidiana lettura degli Atti degli Apostoli, mi ha fatto sentire un po come San Paolo nei suoi viaggi. È chiaro che per lui si trattava di viaggi apostolici, che annunciò il Vangelo, che in questi viaggi rischiò e alla fine diede la sua vita per Cristo e il Vangelo. Per me invece è stato un viaggio turistico nei fiumi amazzonici, ma anche un percorso di meditazione sulla meravigliosa natura creata da Dio e di riflessione sulla varietá della unica chiesa di Cristo, un pellegrinaggio in cui sono stato accompagnato dai missionari sacerdoti Padova che hanno dato la vita in missione (padre Luigi Vaccari morto in incidente stradale a Quito nel 1998, il padre Evaristo Mercurio morto a Esmeraldas in una piena del fiume nel 1999, padre Ruggero Ruvoletto assassinato a Manaus nel 2009). Io, grazie a Dio, sono vivo. Ma ho pensato: cosa significa essere vivo dopo dieci anni di missione in Ecuador? Chi ha più vita: chi la tiene per sé o chi la perde e dà tutto? Non è vero che ogni missionario deve offrire la sua vita per la missione? Che deve darla, donarla, sacrificarla per Cristo e il suo vangelo? Spero che ogni sacerdote, ogni missionario sia disposto a darla completamente. In ogni Messa che celebriamo noi sacerdoti ripetiamo: Questo è il mio corpo che é offerto per voi. Anche Padre Ruggero ha ripetuto queste parole nella sua ultima Eucaristia prima di morire: Isto é o meu corpo que se entregue para vos. Che Dio mi (ci) conceda la grazia (nella vita e nella morte) di offrire noi stessi come Cristo, per realizzare le parole che diciamo nell’Eucaristia.

È stato un viaggio molto lungo. In più di 3000 km ho visto tanta acqua, molti pesci, ma pochi pescatori. E i pochi pescatori a volte, come gli apostoli, non pescano nulla. Alcuni pescatori (sacerdoti) sono felici o delusi, a seconda di quanti pesci catturano nella rete. Devo chiedere scusa perché molte volte ho misurato la mia gioia contando quanti cristiani c erano nella mia chiesa. Chiedo al Signore di trovare la mia gioia non nel contare quanti pesci ci sono nella rete, ma semplicemente nel pescare assieme a Lui.

Ho potuto realizzare questo viaggio durante il tempo pasquale, in partenza da Durán nella Domenica della Misericordia, giá nota come Domenica in Albis (depositis) perché dopo 7 giorni dal Battesimo i nuovi battezzati deponevano la veste bianca ricevuta nella notte di Pasqua. Ho avuto la gioia di ricevere anche io il camice bianco sacerdotale (in spagnolo si chiama: Alba) il 23 marzo 2014, quando monsignor Anibal, vescovo di San Jacinto, insieme con l Arcivescovo di Guayaquil ed il nunzio apostolico inEcuador, ha benedetto la nuova parrocchia di Nostra Signora del Perpetuo Soccorso, di cui sono diventato il primo parroco. Ecco, dopo 4 anni, ho deposto questa alba e l ho consegnta a don Mattia Bezze, cosí entrambi abbiamo iniziato un nuovo percorso, una nuova strada.

Sono stato orgoglioso di lavorare in questa diocesi cosí giovane (ha appena 9 anni) ed in una parrocchia ancora piú giovane (4 anni). Ad un sacerdote italiano fideidonum viene chiesto di offrire la sua ricchezza ad una chiesa straniera, per poi riportare altre nuove ricchezze alla Chiesa dalla quale proviene. Ho ricevuto molte ricchezze di fede, costumi, tradizioni, dalla Chiesa ecuatoriana. Ora mi viene chiesto di portarli in Italia, nella diocesi di Padova, per arricchire la mia terra, la mia gente, la mia futura parrocchia, per darle nuova vitalità, nuovo slancio, nuova energia, dal momento che la fede in Italia sta attraversando tempi di crisi.

Sono arrivato in Ecuador all’età di 40 anni e lo lascio all’età di 51. Sono cresciuto, sono maturato, anche se porto con me alcune caratteristiche del bambino birichino o del Piter Pan, come alcuni dicono. Peró sono felice: felice per il dono della fede ricevuta dalla mia famiglia e dalla chiesa di Padova, felice perché questa fede è stata arricchita e rafforzata da tanti amici e fratelli che ho incontrato in Ecuador. Sono felice di essere sacerdote: qui ho sperimentato la bellezza di essere prete, spero di continuare a sperimentarlo anche in italia, forse non sará cosí. Cristo sempre ci invita a seminare, in qualsiasi forma, in ogni situazione, anche quando non si vedono subito i frutti della nostra fatica. In Ecuador ha avuto la fortuna di seminare poco e raccogliere molto, perché ho incontrato una terra buona, un terreno fertile, una terra santa. L`Ecuador è una terra meravigliosa. In questo viaggio sono arrivato davvero alla fine del mondo. Ho toccato le città di Ibarra, Quito, Papallacta, Tena, Coca (da qui terminano le strade e si inizia a navigare per il fiume Napo), Tiputini, Nuevo Rocafuerte (si passa dall Ecuador al Perú), Cabo Pantoja, Santa Clotilde, Iquitos (qui il fiume Napo si riversa nel Rio delle Amazzoni), Pebas, Santa Rosa (ultimo villaggio del Perù), Leticia (Colombia) e (entrando in Brasile) Tabatinga, São Paulo de Olivença, Tefé, Coarí, Manacupuru, Manaus. Pochi giorni prima della Pentecoste sono arrivato nella capitale dell Amazzonia, Manaus, dove don Ruggero ha donato la sua vita. Io ho pregato in questo luogo: ho dato gloria a Dio per la sua vita e la sua offerta, ho ringraziato Dio per la mia vita, la mia missione, per coloro che in questi anni sono sempre stati accanto a me, ho affidato la parrocchia del Perpetuo Soccorso, la Chiesa di San Jacinto, dell’Ecuador, dell’Italia, di Padova, la mia futura (e ancora sconosciuta) comunità parrocchiale, per tutta la Chiesa e per tutti i missionari. Dio è grande e possiamo fidarci di Lui, sebbene non comprendiamo tutti i suoi piani. Ho sentito che il sangue di don Ruggero è lo stesso fuoco della Pentecoste che deve invadere la mia vita per darmi ancora forza per la mia nuova missione. Il sangue dei martiri è la linfa dello Spirito Santo che nutre e rafforza tutta la Chiesa.

Vi saluto, cari amici. Non dimentichiamoci mai l’uno dell’altro, peró quando siamo davanti al tabernacolo alla presenza di Gesù, siamo sempre uniti in un solo Corpo, nel suo Corpo.

A voi amici ecuatoriani vi aspetto in Italia. Per voi non sará affatto facile venire a trovarmi. Ma le porte della mia casa sono aperte. Sentitevi a casa, come io ho spesso approfittato della vostra ospitalità e generosità.

Se Dio vuole, proprio domani 31 maggio, accompagnato dalla Vergine Maria che ha affrontato un lungo e scomodo viaggio per visitare e servire la cugina Elisabetta, io termineró il mio viaggio per mettere piede in Italia (alle 1740 all aeroporto di Venezia) e iniziare una nuova vita. Non sono piú lo stesso Giampaolo che é partito dieci anni fa, perché ho tanta ricchezza accumulata e tanto calore nel cuore. Dio vi ricompensi per tutto quanto ho ricevuto da tutti voi.

Uniti in Cristo, Padre Juan Pablo Assiso

o (finalmente) don Giampaolo

giampya@libero.it

www.quitoccoilcielo.com

Facebook: Juan Pablo Assiso

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